Expreso del Centro

EL CIERRE DEL SENDERO PEATONAL QUE CONDUCE AL SANTUARIO DE MONSERRATE CADA DIA DEJA MAS AFECTADOS. por Mónica Báez Archila

Mayo 14, 2009 · 2 comentarios

Las consecuencias son desalentadoras para muchas familias que sobrevivían del camino.

Ha pasado poco más de un mes desde que la alcaldía ordenó cerrar el sendero peatonal que conduce al Santuario de Monserrate ante las condiciones de riesgo en que se encontraban visitantes, peregrinos, deportistas y trabajadores del lugar por las lluvias y las difíciles condiciones meteorológicas que afectan al país. La policía acordonó la zona y desde entonces 19 efectivos hacen presencia y vigilan para que la gente no ponga en peligro su vida subiendo por trochas y caminos improvisados.
Hoy el panorama es desolador, los dos grandes parquedaros han disminuido su clientela en un 60%, las dos famosas yamas ya no tienen quien las monte y las fotografíe, y de los tantos kioscos de jugos, frutas y tamales apenas sobreviven unos cuantos. La desinformación que han generado los medios de comunicación ha sido tan grande que los fieles asistentes a hacer deporte o a cumplir promesas, no volvieron pensando que el cerro ha sido cerrado definitivamente.
“ La vida del cerro era el camino” afirma Hernando Bastillas quien trabaja desde hace 20 años en la zona y que ha tenido que ver como sus amigos pierden su único sustento, pues la mayoría piensa que es mayor el desgaste físico de venir todo un día a esperar una venta que buscar otras formas de subsistir.
A pesar de que la Alcaldía ha brindado diferentes soluciones para los 247 vendedores afectados, ninguna de estas ha sido eficiente pues como afirma Hernando Gómez “la venida a Monserrate es cumplir la promesa caminando”, y si el camino se cierra la gente no quiere venir. Una de las dos propuestas más fuertes ha sido la de vincular a un grupo de vendedores ambulantes al programa Misión Bogotá, un proyecto del Distrito en el que se combina el trabajo comunitario con capacitación para luego desempeñarse en otro tipo de actividades; lo que pasa es que como afirma doña Teresa vendedora de veladoras desde hace 63 años “Nosotros ya somos muy viejos para ponernos a aprender nuevos oficios y salir a rebuscar trabajo caminando por la ciudad”. Además perdieron la mejor venta del año que es semana santa, pues aunque les pusieron unos kioscos en la Plaza de Bolívar las ganancias no les sirvió para sobreponerse a la crisis.
Al respecto la secretaria de gobierno Clara López dice que “Estamos tratando de llegar a acuerdos, porque uno no puede obligar a la gente a hacer algo que no quiera”, y en ese sentido lo que se busca es respetar el derecho al trabajo pero también proteger la vida y la integridad de todos.
“En este tiempo se han talado arboles, se ha retirado material y se ha reforzado el mantenimiento del camino.” Afirma el subintendente Castillo, quien vive en el lugar desde hace dos años y ha tenido que ver como los deslizamientos han aumentado por la intervención de los habitantes a esta reserva ambiental. Es más, afirma que los deslizamientos y la caída de árboles no son algo nuevo, pues estudios del DEPAE desde 1998 han advertido de los riesgos que pueden causar los deslizamientos si no se hace algo a tiempo podrían generar una gran tragedia.
Por su parte el IPES, ha venido trabajando con los habitantes del camino para que sean reubicados sus hogares, y para ello les ha entregado dinero para que compren una casa en un lugar seguro. Sin embargo, aunque el 95% de los habitantes de la vereda ya han sido indemnizados, siguen viviendo ahí.
Lo que han informado las autoridades policiales y los ingenieros encargados es que el camino se reabrirá en aproximadamente seis meses, aunque muchos afectados no creen que esto sucederá se espera que la campaña que ha venido realizando la curia desde hace algunos días tenga efectos positivos y vuelva en alguna parte la normalidad al cerro de Monserrate.

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FUEGO DE NIÑOS: UNA VERDAD PERMANENTE.

Mayo 13, 2009 · 3 comentarios

Por: Xavier Andrés Molinares.

La oralidad de los niños ha permanecido en el tiempo en muchos casos oculta, a las espaldas de las escuelas, de los familiares y de todo aquello que implique un freno a su expresión.

La salida de ello está en los contextos en los que se desenvuelven o concentran, en el tráfico de sus juegos y en la imaginación del productor e interpretante, que a su vez se cierran a los grupos en los que permanecen, no develando su identidad oral.

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La Lustrabotas del Parque de las Nieves. por: Mònica Bàez Archila

Mayo 7, 2009 · Dejar un comentario

Mónica, una mujer que ha sobrevivido once años en un oficio considerado sólo para hombres.
Aunque Mónica Rodríguez es una mujer de tan solo 31 años, lleva once en el oficio. Un oficio al que llegó por necesidad, pues siendo muy joven tuvo que asumir ser madre soltera al ser abandonada por su compañero sentimental cuando su bebé tenía tan solo 28 días de nacida. No fue fácil, reconoce que tuvo mucho miedo pues no sabía hacer nada, no había terminado ni el bachillerato y las oportunidades de trabajo eran escasas. Tuvo que irse a vivir a la casa de su madre, quién desde el primer día le exigió que consiguiera un empleo para ayudar con los gastos.
Fue entonces, en medio de la desesperación que apareció su gran amigo y vecino, Luis Sarmiento, quién le ofreció enseñarle el arte de lustrar botas y zapatos. Sin embargo, a Mónica no le sonaba mucho la idea pues tenía temor a enfrentarse a un oficio del que no tenía muy buena concepción y que a su parecer era muy bajo para una mujer como ella. Toco puertas en restaurantes, cafeterías, fábricas y casas de familia, y no consiguió ningún empleo. Ante tal situación se ánimo a pasar por el Parque de las Nieves donde trabajaba su amigo Luis, quién le insistió en enseñarle a embolar zapatos para que empezara cuanto antes a trabajar. Mónica aceptó sin mucho interés y con la incertidumbre de cómo le iría con un trabajo que realmente le desagradaba. Fue presentada a los demás emboladores del parque, quienes se reunieron para decidir si la recibirían en el grupo o no. Algunos fueron de entrada muy machistas y la rechazaron de inmediato a incorporarase al grupo; sin embargo, otros entendieron su difícil situación y accedieron a que se uniera a trabajar con ellos.
Todo fue muy rápido, tuvo solo un día de lecciones y al día siguiente su amigo Luís ya le había conseguido su primer cliente. Empezó con unas botas de trabajo prestadas y una caja de embolar fiada. Ese primer día fue muy duro, recuerda que cuando se sentó la primera persona frente a ella tuvo mucho temor, era un ejecutivo de la zona que llevaba unos finos zapatos; empezó a llorar, estaba tan descompuesta que el cliente se preocupó y le preguntó la razón de su tristeza. Mónica le contó su historia y él la entendió, le dijo que tuviera verraquera y luchara por ser alguien en la vida para poder mantener a su pequeña hija. Ese amable señor se encargó de traerle más clientes y así fue mejorando en el oficio. Reconoce que no solo le afectaba el rechazo de algunos compañeros y clientes que no creían que pudiera hacer un buen trabajo , sino que le daba pena desempeñar un oficio como este y llegó hasta inventarse que trabajaba como empleada del servicio doméstico.
Con el paso del tiempo adquirió gran habilidad con el cepillo,los betunes y el pulidor; fue ampliando su lista de clientes que aunque no era igual a la de sus compañeros hombres, le daba para el sustento diario. Es más, muchos empleados del sector que la visitaban le traían regalos para su bebé como pañales, ropa, leche y juguetes.
Hoy en día el panorama es diferente, pues Mónica respeta el oficio que desempeña y le agradece a dios y a su amigo Luis por esta oportunidad que tuvo en un momento tan difícil. Ahora tiene una mejor relación con sus 17 compañeros, se han organizado y han mejorado el lugar de trabajo. Además, se siente respaldada pues forma parte de una cooperativa de lustrabotas que le ha permitido gozar de los beneficios de un programa de educación promovido por la Alcaldía y la ETB, en el que recibe clases gratuitas de sistemas todos los sábados. Espera que algún día pueda aplicar estos conocimientos pues reconoce que los computadores son su gran pasión.
Sentada hoy en su puesto de trabajo en la mitad del parque de las nieves, vestida con un overol y botas negras; esta mujer alta y delgada muestra en su rostro las marcas que le han dejado estos años de duro trabajo. Sin una gota de maquillaje, con su pelo rizado y recogido; con timidez comenta que fue valiente al enfrentarse a un trabajo considerado para hombres y del que se siente muy orgullosa de desempeñar. Concluye, que aunque los tiempos han cambiado las mujeres tenemos que seguir luchando por desempeñar todos los papeles de la sociedad y desestigmatizar el oficio de lustrar botas como lo ha hecho ella por varios años.

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ANTONIO CASAFÚS: EL TEMA DE CADA LOCO PUEDE SER O NO SER DESDE EL SER.

Abril 24, 2009 · Dejar un comentario

Por: Xavier Andrés Molinares.

En el centro de cualquier ciudad del mundo encontramos a muchos habitantes de la calle, por supuesto en Bogotá no es la excepción y las miramos con indiferencia o miedo, desconocemos totalmente por lo que han tenido que pasar o vivir; ellas han existido con una gran cantidad de trastornos que no les permiten tener una vida normal, en muchas ocasiones estas personas han estado bajo la lluvia, soportando vientos huracanados, viviendo donde los coja la noche y si logran tener suerte podrán darle espacio en algún rincón del puente peatonal o de tráfico para poder tener un poco de calor y dormir bajo un “Techo”.
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Antonio Casafus: El Museo del Resultado Oculto del Trabajo del Hombre y de la Mujer.

Abril 2, 2009 · 11 comentarios

En el centro de Bogotá-Colombia, vive un personaje que permenentemente atrapa la curiosidad de los que a diario transitan por el frente de su residencia, este controversial hombre de 56 años habita en lo que hoy denominan “El Museo de la Basura”.Por. Mónica Báez – Xavier Andrés Molinares.


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