Bogotá ha convertido sus restaurantes en una atracción turística, se puede encontrar una gran variedad de opciones para todos los gustos; según las estadísticas del DANE es un sector en crecimiento constante, especialmente por sus ganancias. En la ciudad ya hay varias zonas que se han posesionado como puntos gastronómicos y la Candelaria no se quiere quedar atrás.
José es un joven caleño a quien sus amigos convencieron de visitara la Candelaria, mientras come un plato mixto árabe en Shawarma Khalifa, un restaurante en el eje ambiental, comenta que había venido varias veces a Bogotá, pero nunca se había tomado el tiempo de recorrer el centro histórico, finalmente se decidió y según él no es tan maravilloso como lo pintan: “uno no disfruta tanto de la arquitectura porque toca estar pendiente todo el tiempo de que no te vayan a robar o algo así”. Como parte de la población flotante que viene todos los días a la Candelaria, Angélica, estudiante de la Universidad de los Andes, trata de convencerlo de que el barrio tiene mucho para dar y si se obvian los problemas de seguridad, se puede disfrutar además de la arquitectura, de la oferta gastronómica y cultural. José no cambia de opinión, insiste en que los museos no son el plan más entretenido y en cuanto a los restaurantes: “no son los mejores, si uno va a la zona T o a la G se puede encontrar con lo mejor en un ambiente más tranquilo y seguro”. Conseguir ese ambiente que se logra en otros puntos de la ciudad fue la idea de un grupo de empresarios que decidió formar la Zona C.
La Zona C

En noviembre del 2007, en medio del Primer Festival Gastronómico Cachaco de la Corporación la Candelaria, se lanzó la iniciativa de crear una unión entre cafés y restaurantes de la localidad para mantener unos estándares de calidad y precios, además de colaborar con la seguridad y mantener el centro histórico. A la idea de los empresarios se unió la Alcandía y el asunto parecía que iba a funcionar, sin embargo, dos años después la percepción de los turistas no ha cambiado, el programa ha perdido fuerza y ya poco se habla de la Zona C, inclusive el Festival Gastronómico Cachaco no se volvió a realizar; parece ser que la falta de interés por parte de las autoridades de llevar más allá la iniciativa empresarial y ciudadana hizo que los programas no siguieran avanzando, ya que después del lanzamiento cada negocio debía ocuparse de su promoción individualmente. El papel de la Alcandía se limitaba a brindar apoyo y fijar los estándares que se debían cumplir para mantener el centro histórico.
Patricia Nova de la Oficina de atención al ciudadano de la Alcaldía local de la Candelaria explica la Zona C:
http://www.goear.com/listen/6f5a526/Zona-C-Patricia-Nova
Los diferentes medios que cubrieron el lanzamiento de la Zona C no disimularon su entusiasmo con el evento, inclusive Kendon MacDonald dedicó su columna en El Tiempo a narrar los pormenores del Festival y el nacimiento de la nueva zona, pero el título que usó resulta premonitorio: “¿Nación la Zona C de Bogotá?” (http://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-3755518#). La respuesta a la pregunta se puede encontrar en lo poco que se habla de ella en estos días.
Un nuevo paladar
A pesar de que los programas de promoción de la zona no se hayan mantenido, el sector gastronómico sigue creciendo, con la particularidad de que el interés de los bogotanos por la cocina internacional ha crecido y se han dejado atrás los sabores más tradicionales. La oferta de restaurantes de comida típica se ha mantenido en los lugares de siempre, pues más que las recetas de los abuelos, cuando se habla de nuevos restaurantes de comida colombiana, se trata sobre todo de comida fusión. He aquí uno de los fuertes de la Candelaria, mantener la tradición, es en este barrio donde se encuentran los lugares más antiguos, inclusive en lo que se refiere a la comida internacional; pues mientras el resto de la ciudad está hipnotizada por los sabores asiáticos y la cocina peruana, en la Candelaria predomina la comida italiana, mexicana y argentina, además de lo más tradicional de la cocina francesa y española, todo dispuesto para que caminar por la Candelaria siga siendo un viaje en el tiempo.
Foto galería de restaurantes:
http://www.flickr.com/photos/marantoniagr/sets/72157618020966659/show/