Por: Juanita Perilla Aguillón
Rafael Montenegro es uno de los pocos profetas rastafari Colombiano que lucha día a día contra una sociedad que no acepta la diferencia. Muchas veces la gente lo toma por loco o los buses no le paran por su vestimenta. Lo que no saben es que Rafa es un profeta y su lucha esta motivada por “Jah Rastafarai”.
El desespero lo hizo entrar a la cocina y empezar a preparar los dulces de arequipe que había aprendió a hacer en Villa Alemana, un pueblo pequeño que queda a dos horas de Santiago de Chile. Antes de iniciar la cocción hizo una oración a la santísima trinidad - holy emmanuelai selassie Jah Rastafarai-. Después de un rato estaba en la calle 19, en pleno centro de Bogotá, ofreciendo dulces de arequipe a cien pesos. Solo vendió cinco mil. Entonces empezó a entender que la vida como profeta le iba a implicar muchos esfuerzos, le iba a poner obstáculos, pero al mismo tiempo eso le haría sentir que su vacio se llenaría siguiendo la vida de Cristo en carne.
Sus padres pensaban que el cabello enredado, la yerba y la alimentación vegetariana eran simples caprichos de la juventud de Rafael. Solo hasta el momento en que lo vieron partir con sus maletas y entrar a esa extraña dimensión de vidrios blancos que hay en el aeropuerto el Dorado de Bogotá, su familia se dio cuenta que los cambios de personalidad de Rafa iban más allá de una tendencia juvenil.
Ser profeta Rastafari no es nada fácil en una ciudad como Bogotá, en donde el grado de intolerancia es tan grande. –Es una lucha constante salir a la calle porque mucha gente te grita cosas como “Osama” o “loco”. Pero así mismo hay gente que conoce el movimiento y te felicita- . En Villa Alemana las cosas eran diferentes para Rafa , primero, porque era un pueblo y eso hacía que el ambiente fuera más tranquilo, y segundo, porque habían muchos hermanos del movimiento Rastafari viviendo allí, razón por la cual sus turbantes y sus túnicas no eran atuendos desconocidos ni causaban impacto en la cotidianidad del pueblo. Mientras que en Bogotá es un choque cultural muy fuerte ver a un rasta con túnica y turbante. Ese es un motivo de rechazo social en muchos espacios y no solo eso, sino que también es una situación inusual debido a que solo hay cuatro hermanos coronados como profetas en Colombia.
